Una parada en el camino

Si algún peregrino del Camino de Santiago te cuenta sus anécdotas preferidas, posiblemente una de ellas tenga que ver con una bodega que regala vino al caminante. Así es, todo aquel peregrino que quiera saciar su sed con este magnífico caldo, mejor conocido como la alegría del camino o simplemente mantener una tradición que mantienen viva los monjes del monasterio de Irache como ya hicieran antiguos peregrinos. Tengo que decir que además de vino, hay otro grifo con agua.

“¡Peregrino! Si quieres llegar a Santiago
con fuerza y vitalidad
de este gran vino echa un trago
y brinda por la felicidad”

“A beber sin abusar
te invitamos con agrado.
Para poder llevar,
el vino ha de ser comprado”.

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