Asimilando mi camino de santiago

Sentado frente al ordenador y ya habiendo pasado unas cuantas semanas desde que terminara mi último camino de santiago, aún puedo decir que me cuesta asimilar lo que hice. Parecerá una exageración pero creo que ha sido una de las experiencias mas gratificantes de mi vida.

Como decía, una vez asimilado todo puedo tener este pequeño momento para poner un punto y seguido en lo que a mis caminos respecta, por que tengo muy claro que no será el último. Este camino ha significado para agrandar aún mas mi pasión por todo lo que le rodea, por su magia, su espíritu y misterio. Para los que habéis seguido los últimos post sobre el camino ya sabéis que las ultimas etapas hasta Santiago además de especiales también fueron un poco estrañas ya que me acompañaba a cada momento el pensamiento de que mi bici no aguantaría, ya que le había salido una fisura en el transportín y peligraba su estabilidad. Pero como todos los peregrinos comentamos al final, Santiago nos dio esa ayuda que nos falta para poder llegar en condiciones hasta la catedral y así poder agradecérselo.

Al igual que en el camino francés, la llegada a Santiago transcurre por pequeñas poblaciones, bosques de eucaliptos y pinos pero siempre con el sube baja característico de la zona que hace machacar aún mas las debilitadas piernas después de 1200 kilómetros. Podemos notar la alegría del grupo, mezclada con los saludos y ánimos de los peregrinos que nos cruzamos al paso y que ya nos avisan de la suerte de poder ver al santo hoy mismo. Empezamos a recorrer las calles del casco antiguo de Santiago con una emoción enorme en el cuerpo, la piel erizada y con el pensamiento de que lo hemos conseguido y me preguntaba, ¿sabrá la gente de lo lejos que venimos? y de repente vuelvo en mi con la imagen de la catedral ante nosotros. La reacción fue bajarnos de las bicis y darnos la enhorabuena con un buen abrazo: Lo hemos conseguido!!

Ya tirados en el suelo de la plaza del Obradoiro empiezo a navegar mentalmente el camino desde mi comienzo en Cartagena, intentando recordar todos los buenos momentos (de los malos no me acuerdo) y a la vez me viene algo de tristeza ya que vemos que se acaba y a diferencia de mi último camino en bici, siento que apenas me he agotado y que mis piernas me dicen, “puedes seguir”.

Han sido 12 días únicos que como ya dije en twitter, esta foto lo resume todo. Agradecer a Jose y Samuel que decidieran acompañarme en este viaje y hacerlo tan ameno y divertido como ha sido. También tengo que agradecer todos los mensajes de apoyo recibidos a lo largo del viaje y como no a mi novia Pilar por aguantarme en estas palizas y apoyarme.

Estos viajes no solo son una experiencia personal si no que se disfrutan aún mas compartiéndolos, por lo que si os animáis no dudéis en pedirme información pero nada técnica, solo hablaremos de los mejores momentos donde poder disfrutar del camino, donde comer, con quien hablar, donde refrescarte y donde dormir.

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